Madama Butterfly de Vancouver Opera se ganó un lugar en mi memoria

March 9, 2016

Me considero una mujer muy sensible; sin embargo, cuando se trata de asistir a la ópera, pocas veces he experimentado una emoción tan intensa que me lleve hasta las lágrimas. El sábado pasado, fue una de esas ocasiones en las que tuve que contener el llanto. No importa qué tan bien conozca la historia y cuantas veces la haya escuchado, esa noche Puccini me llegó al corazón.

 

La historia de Butterfly pudiera ser la historia de muchas otras mujeres en cuanto al desengaño, al amor ciego, a la inocencia, al desamor y a la esperanza, pero es única por lo que va a la magistral forma en la que Puccini dijo con música y voz lo que mil palabras impresas en una novela a veces no logran expresar. Las interpretaciones que los artistas hicieron de tan excelsa obra merecen el aplauso y reconocimiento de todos los que tuvimos la dicha de estar presentes… y hasta amerita una segunda visita.

 

El escenario, la iluminación y el vestuario jugaron un papel importantísimo en la experiencia. Las bellas y altamente educadas voces de los intérpretes siguen resonando en mi mente. Todavía cierro los ojos y puedo ver al grupo de geishas acompañando a la novia para encontrarse con el futuro esposo, el señor Pinkerton. Todavía la veo a ella esperando por su amado, pasando la noche en vela, en penumbra, en agonía. Cio-Cio-San (Butterfly) encarnada por Mihoko Kinoshita me conmovió profundamente con su hermosa interpretación de la ingenua, fiel y honorable joven que amó sin límites. Sin embargo, toda la historia no hubiera tenido el impacto que tuvo sin la magnífica interpretación de  Richard Troxell (Pinkerton) quien hizo tan buena labor que más de alguno terminó por abuchearlo por haber hecho padecer a tan buena e inocente mujer.

 

No fue el final –que no arruinaré para aquellos que no conocen la historia de Madama Butterfly–  el que más me impactó, sino todo el camino para llegar hasta él.

 

Esta interpretación de la obra de Puccini dejó huella en mí, y ahí permanecerá por largo tiempo.

 

Tanto para los que gozan de la ópera como los que nunca han asistido a una y viven en Vancovuer, esta es una oportunidad perfecta para darle gusto a los sentidos y derramar algunas lágrimas, o por lo menos, deleitarse con las voces y las imágenes de tan bella presentación.

 

Todavía quedan varias fechas: marzo 10, 11, 12 y 13 en el Teatro Queen Elizabeth. Puedes obtener más información en la página de Vancouver Opera:
 

www.vancouveropera.ca

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