Literatura: fuente revitalizadora para el espíritu humano. (Entrevista con Juan Carlos González Alarcón)

September 11, 2016

En una realidad que parece virtual, en la que poco a poco los seres que la habitamos hemos perdido nuestra habilidad para encontrar al otro y descubrir al mundo, todavía sobreviven seres que nos conectan con lo sublime y lo más bello, que retratan anhelos –o tal vez desgracias–devolviéndonos la calidad de humanos que a menudo olvidamos.

 

El escritor, artífice de sueños y creador de fantasías, es nuestra conexión con lo real. Con las palabras, nuestra existencia se vuelve tangible y se proyecta en el tiempo.

 

Así, tuve la fortuna de conversar con Juan Carlos González Alarcón, fabricante de mundos que revelan una intensa realidad. Reconocido por su creaciones, no solo literarias sino fotográficas, es el autor de Perro mundo –libro de cuentos que ha sido incluido en la biblioteca del Instituto Cervantes en Nueva York–, El viaje de resurrección, Yuum bek y El polen de las estrellas.

 

Juan Carlos es mexicano, nacido en Tixtla, estado de Guerrero. Es un escritor que se encuentra en constante evolución, evidenciada en su trayectoria. Aquí, un breve intento por compartir contigo mi experiencia descubriendo al autor:

 

–¿Quién es Juan Carlos González Alarcón, cómo te ves a ti mismo?–le pregunté.

 

–Esa es una pregunta compleja, hablar de mí mismo –me dijo–. A mí me gustaría más que los lectores me descubran. Que me conozcan a través de mi narrativa, de mi escritura: ahí está Juan Carlos González Alarcón, en cada página que he escrito de mis cuentos, de mis novelas. Ahí he dejado mi alma, mi ser, mi espíritu, y espero que el lector lo descubra. Que perciba que ahí vivo, que ahí vibro entre mis historias y los personajes que he creado.

 

Sucede que cuando uno lee, a veces las palabras cautivan y le hacen a uno preguntarse quién ha sido capaz de escribir tal o cual cosa. Cómo será esa persona, en dónde vivirá…

 

–Como creador, ¿cuáles han sido los principales retos con los que te has encontrado dentro de todo este proceso? –pregunté mientras recordaba lo que había leído en alguno de sus cuentos.

 

–No ha sido fácil –contestó–. Desde el inicio que soñé en convertirme en escritor, estando en mi tierra Tixtla –una población, en aquel entonces, de unos treinta y cinco mil habitantes– a los dieciocho años de edad, dije: “algún día voy a ser escritor” y desde ese momento a la fecha el camino ha sido aleccionador como la propia vida, de mucho de aprendizaje constante pero satisfactorio, finalmente, porque así se saborea mejor. Comencé a leer muchísimo porque llegué a esa convicción, como se ha dicho siempre: “escribir es releer”. Empecé a crear mis primeros cuentos con esa ilusión de tener un primer libro. Así empieza uno… Lo logré, casi una década y media después, al ver mi primer libro Perro mundo, y ya después dije: “viene el siguiente: una novela”. Ahora ya estoy –como se dice coloquialmente– encarrilado, creando mi nueva obra. Satisfecho con los logros que me han llevado a vivir en Europa a estudiar un doctorado en Literatura Española en la mejor universidad del mundo, la de Salamanca, España y a haber conocido a cuatro Premios Nobel de Literatura: al alemán Günter Grass, al chino Gao Xingjian, al británico con raíces hindúes Naipaul y a nuestro gran escritor, José Saramago de Portugal…

 

Juan Carlos ha conocido a grandes personalidades del mundo de las letras. Fue alumno de Mario Vargas Llosa, por ejemplo.

 

–De periodista a escritor creativo, ¿cómo explicas este cambio? –interrumpí.

 

–Inicié con mis pininos periodísticos allá en Guerrero, en la capital, Chilpancingo, en algunos periódicos locales, e incluso llegué a dirigir la gaceta municipal de Tixtla, que era en realidad una hoja tamaño oficio doblada, y ahí daba cuenta de los acontecimientos del lugar… ahí comenzaba a despuntar en mí esa vocación de analizar la realidad social, política, económica de mi entorno –la vocación de periodista, un oficio eminentemente social– de manera empírica por una necesidad interna de comunicarme con mis semejantes, con los ciudadanos. Ya luego en Chilpancingo, trabajé en un periódico más serio, de circulación regional. Y a la par, desarrollando mi faceta de fotógrafo. Después tuve oportunidad de viajar y estudiar en la ciudad de México, en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, ahí conocí cuestiones más académicas, técnicas específicas sobre  la carrera. Trabajaba en medios en la ciudad de México y a la vez, asistía a cursos y talleres de creación literaria.

 

En su camino, Juan Carlos ha sido alumno del escritor Rafael Ramírez Heredia y de la poetisa –ganadora del Premio Nacional de Lingüística y Literatura– Dolores Castro Varela, por citar algunos.

 

–Y como la decisión que tomaron en su época Hemingway o García Márquez –continuó diciendo–, periodistas de vocación y luego grandes novelistas, así yo tomé mi decisión. Esa ha sido la línea natural que he seguido. Actualmente he abandonado definitivamente el periodismo, pues ambas actividades son demandantes y celosas. Son técnicas y recursos distintos y he decidido quedarme con la literatura.

 

Conversamos ampliamente sobre sus fuentes de inspiración, sobre libros y autores. Entonces le pregunté qué recomendación puede dar a quienes están en el comienzo del descubrimiento literario, y que quieren leer o tal vez, empezar a escribir.

 

–Es necesario –me dijo con voz firme– en esta sociedad tan compleja tecnológicamente que nos acerquemos a la literatura… La literatura es una fuente revitalizadora para el espíritu humano. Para quienes están comenzando –siguió–, recomiendo que lean a autores consagrados, porque hay muchos autores contemporáneos que son autores de moda, pasajeros, que en unos años serán olvidados. Recomiendo que lean a aquellos que han resistido la prueba del tiempo, y que han traspasado las fronteras lingüístico-culturales a través de las generaciones, de las épocas, Que se acerquen a ellos, pues de ellos podrán obtener el placer por la lectura.

 

Para quienes quieren escribir, dijo: “Para ellos existe una obligación de leer diario. El siguiente paso es escribir, sin miedo, sin preguntarse demasiado si gustará o no a la gente. Hay que escribir. Vaciarse en las páginas en blanco. Ya luego vendrá el tiempo de la edición. Es un proceso natural de evolución (…)”.

 

Existe en las obras de Juan Carlos, un mensaje de evolución:

 

–Invito a mis lectores a medida que van conociendo mis historias, a que evolucionen hacia el bien. Sabemos que nuestras sociedades están permeadas por el mal, pero los seres humanos tenemos la capacidad de cambiar, de evolucionar. No venimos a la tierra a ser felices, como nos dice la cultura moderna. Esto es un distractor. La principal meta del ser humano es vivir, experimentar la vida, evolucionar hacia el bien. Ese es mi mensaje.

 

Y como todo artista, también él tiene sueños que lo motivan a seguir escribiendo.

 

–Lo que me mantiene vivo –me dijo–, con el pulso de seguir creando obra literaria, es llegar al mayor número de lectores. No solo en mi lengua, quiero trascender. Que lean mis libros en otras lenguas. Esa es una aspiración, un sueño. Que mi obra sea publicada en muchos países y sea conocida sobre todo por la juventud…

 

En nuestra charla, descubrí a un escritor orgulloso de su tierra, a la que como él mismo dice, ha retratado en sus historias. Escuché la voz de uno de esos seres comprometidos con la realidad. Me habló de la responsabilidad que cada uno tiene de crecer en lo individual para lograr los grandes cambios.

 

–¿Crees que quienes vivimos lejos de nuestros países de origen podemos hacer algo para ayudar a quienes se han quedado allá? –le pregunté cuando me explicaba su visión respecto a la situación que se vive en México.

 

–Nuestros paisanos, los que viven lejos, son los mejores embajadores de nuestra cultura, de nuestra forma de estar y ser en el mundo –replicó y continuó explicando– ¿Quieres algo diferente? Demuéstralo en tus actividades diarias, en tu escuela, en tu trabajo –hizo una pausa– No vale la pena involucrarnos en batallas estériles, basta con modificar nuestra propia actitud. Solo así podremos cambiar las estructuras de poder, empezando por uno mismo.

 

Y como decía al principio, los escritores nos recuerdan quiénes somos y nuestro lugar en el mundo.

 

Muchas preguntas le hice a Juan Carlos, tratando de dibujar un perfil que pudiera transmitirte, sin embargo, retomo sus palabras concluyendo que la mejor forma de que lo conozcas, será leyendo lo que escribe.

 

Puedes encontrar Perro mundo, en su versión en línea en http://www.mandalaediciones.com

 

A partir del 26 de septiembre y hasta el 30 del mismo mes, nos estará visitando el escritor al ser el invitado especial en el Tour por la Literatura Hispana que ha organizado el CMX Partnerships en colaboración con múltiples instituciones. Si te interesa participar en alguno de los eventos, visita la página http://www.cmxpartnerships.com para obtener mayores informes sobre las actividades, lugares y horarios.

 

 

 

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